En Japón, las horas de trabajo en jornadas interminables reducen el sueño nocturno a la mínima expresión. Sin embargo, el cuerpo, cuando lo necesita, siempre pide reposo. Para los japoneses, dormir en el transporte público, en la oficina o en la calle no es un síntoma de pereza, sino al contrario, es un “arte” que transmite responsabilidad, voluntad de sacrificio y trabajo duro. El Inemuri consiste en estar dormido sin estarlo realmente del todo. Es una costumbre que permite, como se aprecia en la foto, dormitar en los asientos del transporte público, en el suelo, de pie o con la cabeza sobre los hombros del compañero de viaje, también con la boca abierta o con una expresión desencajada y, muchas veces, en posturas que nunca dejan de sorprender. La fotografía no permite oír lo que se rumia en el interior de este vagón, pero habrá ronquidos, respiraciones aceleradas e, incluso, algún pasajero que hable dormido y nos cuente las aventuras de lo que viven en primera persona en sus sueños. En este tren que a primera hora de la mañana traslada trabajadores zombis a sus oficinas, lo mejor es, como hizo el fotógrafo, permanecer despierto y observar. Año 1964.