Repatriados alemanes procedentes de los campos de prisioneros aliados regresan a casa tras ser liberados. Una fotografía es la protagonista de esta fotografía: la de un joven que aparece vestido de militar y que sostiene una madre que pregunta al que llega si tienen noticias de su hijo, si pueden decirle algo sobre su paradero o si lo conocen y algún día lo han visto y saben lo que pudo ocurrirle. En la madre hay zozobra y angustia que reflejan el dolor y la incertidumbre de las preguntas sin respuesta. Otro protagonista de la imagen es el hombre que regresa a casa y a quien la madre muestra la fotografía de su hijo. Da la impresión de que pasa de largo y no presta atención. Este ex-prisionero ha localizado con la mirada a su familia y su rostro alberga la alegría del reencuentro. El fotógrafo ha logrado capturar en una sola imagen la felicidad y la angustia, sentimientos que forman parte de la condición humana y que son inseparables de su existencia, 1947.