Una figura sobre la torre del ayuntamiento de Dresde sobrevive a tres días de intensos bombardeos de las fuerzas aéreas aliadas sobre el casco histórico de “La Florencia del Elba” y observa desde su posición privilegiada el poder de devastación de la guerra. Ocurre en febrero de 1945, unas semanas antes de la rendición de Alemania. La muerte se cierne de forma cruel sobre una ciudad irrelevante estratégicamente y que atesora una rica vida cultural, colecciones de arte, iglesias, palacios y edificios de enorme valor arquitectónico. La tormenta de fuego provocada por bombas altamente explosivas y materiales incendiarios tenían como objetivo destruir los edificios y luego incendiar sus restos. El ataque desencadenó la muerte de, al menos, veinticinco mil personas, un asesinato masivo de civiles que cuestiona la actitud de los aliados al final del conflicto. Los habitantes de Dresde murieron calcinados a causa de un shock térmico y asfixiados en los refugios por los gases de la combustión o la ausencia de oxígeno. La temperatura alcanzada derritió el vidrio y el metal y el incendio podía verse a cien kilómetros de distancia en columnas devastadoras de casi cinco kilómetros de altura. Los supervivientes vagaban impotentes por las praderas del Elba, unos rezaban y otros iban dementes de un lado a otro. Frank Musgrave, tripulante de uno de los bombarderos aliados, afirmó tras los vuelos: “Veíamos una escala de destrucción sin precedente histórico”. Casi veinticinco mil de los veintiocho mil cuatrocientos edificios de la ciudad desaparecieron destruidos y calcinados. En septiembre de 1945, el fotógrafo Richard Peter subió las escaleras de la torre del ayuntamiento que habían quedado indemnes al poder de destrucción de las bombas y se situó detrás de la escultura de Pöppelman o Schreitmüller que mira hacia el sur de la ciudad para dejar constancia de lo que es un paisaje de destrucción y desolación, en una fotografía que contrapone la vida y la luz que representa la figura del ángel a la muerte y la oscuridad que se sitúan detrás sobre una ciudad completamente destruida.