Keith Jarrett, la mano que ya no puede tocar el piano

“La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”.
(Paul D. Hewson)

Cuando Keith Jarrett (1945) se sienta al piano, escoge unas notas y unos ritmos, los combina e improvisa. Y cuando la música que se imagina fluye a través de sus manos, esperas que no termine nunca. Su lenguaje es universal y siempre encuentra la mejor manera de dar nombre a los sentimientos despertando en nosotros cada una de las emociones que conocemos.

La obra de Keith Jarrett es una experiencia íntima, individual y reflexiva. Y la reflexión es el punto de partida del crecimiento personal y de un cambio constante y consciente. La música de este genial pianista ejerce sobre el oyente un poder transformador, invita al movimiento de las ideas a través de la introspección y a un pensamiento más flexible, elaborado y tolerante.

Sus tiempos lentos afectan al espíritu abriendo la puerta a la música más trascendente y nos permiten olvidarnos de los disgustos del pasado, disfrutar de las emociones reconfortantes del presente y dejar a un lado las ansiedades que acompañan a las incertidumbres del futuro. Viviremos mejor con su música, nos conmoveremos con sus improvisaciones llenas de un lirismo espontáneo, de una capacidad creativa desbordante y con un lenguaje musical tan reconocible que lo hace único.

“Encore from Tokyo” (1976)

Esta obra de Keith Jarrett forma parte del álbum de 1978 “Sun Bear Concerts”, una recopilación de sus conciertos en solitario por Japón a mediados de los años setenta. Se inicia con un ostinato libre que deriva de la repetición de una célula rítmica y melódica que servirá de acompañamiento para la melodía. La mayor parte de la improvisación se desarrolla sobre una progresión de acordes melancólica y repetitiva llena de lirismo, con fraseos que fluyen con una naturalidad asombrosa, repletos de ideas y matices.

La pieza evoluciona para adentrarse ya muy avanzada en terrenos algo disonantes y, finalmente, concluye con un regreso muy breve e idílico a la serenidad inicial, al punto de partida, en una suave despedida. En fin, todo un abanico de emociones que podemos disfrutar gracias a una composición que el pianista se inventa en tiempo real para un público asombrado que se rinde ante su capacidad para la improvisación y el dominio virtuoso del instrumento.

En octubre de 2020, Keith Jarrett explicó a su público el porqué de su ausencia de los escenarios desde hacía un tiempo: dos años antes sufrió sendos derrames cerebrales que inmovilizaron su lado izquierdo. Tras la rehabilitación en la que está ahora inmerso, aspira a que algún día pueda utilizar su mano dañada para llevarse una taza de café a la boca. Ya no puede tocar el piano con las dos manos y, por esta razón, tampoco le resulta fácil escucharlo.

Una carrera truncada y una obra que termina abruptamente. Keith Jarrett ha perdido la capacidad de expresarse a través de la música, ese vínculo que conecta su figura introvertida con el resto del mundo. Nos deja como testamento en vida una obra monumental que se transmitirá de generación en generación, ya que su música ha nacido también para proyectarse hacia el futuro.

Fan Ho (1931-2016)

El blanco y el negro o lo oscuro frente a la luz.

Fan Ho ha sido uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX. Durante los años cincuenta y sesenta compuso imágenes bellísimas de las calles de Hong Kong combinando luces y sombras con la intención deliberada de que los ojos del espectador caminen sin esfuerzo y de forma inconsciente hacia el sujeto retratado.

Al contrario que otros fotógrafos conocidos como Cartier-Bresson, que lo confían todo al momento decisivo del disparo, Fan Ho resuelve su obra en otro instante igual de trascendente que se produce durante el revelado, jugando con la iluminación y las geometrías y depurando las figuras y los objetos fotografiados.

Sus imágenes poéticas y evocadoras son otro alarde de virtuosismo en sintonía con la música de Keith Jarrett y con una pieza de su repertorio que, como la obra de Fan Ho, se da a conocer desde el oriente más lejano.

 

Vitruvia y la Música.

 

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