Las heridas del abandono tardan tiempo en cicatrizar. El mundo se viene abajo y la tierra se convierte en árida y estéril. La amargura del desengaño todo lo seca. La pérdida amorosa desemboca en un tiempo de incertidumbre, de sufrimiento, de dolor y de enfado. Sin embargo, todo pasa aunque todo permanezca, porque con el tiempo todo se transforma. La tristeza se evapora con el calor de la sequía.
“This Bitter Earth” (“Esta tierra amarga”).
“¿De qué sirve mi amor si nadie lo comparte? Mi vida es como el polvo que esconde el resplandor de una rosa. Hoy eres joven y de pronto eres viejo. Una voz llora dentro de mí, pero estoy seguro de que alguien contestará a mi llamada. Es el fruto de nuestra tierra amarga”.
No hay alegría que no muera tras el abandono. La pérdida amorosa nos empuja al pasado y el dolor de esa pérdida se presenta ante nosotros en forma de soledad amarga. Pero en la amargura de la voz que desgrana lentamente esta canción hay también un lugar para la esperanza, para esa emoción que sólo encuentran aquellos que durante el duelo aún confían en que la vida volverá algún día a ser diferente. Una canción triste también puede fijar en el horizonte un final para la pena. Tras el abandono, el corazón se rompe, pero nunca muere, permanece a la espera de que el tiempo lo reconstruya con nuevas emociones, de la misma forma que el agua de la lluvia convierte la tierra árida y estéril en un lugar en el que la vida puede crecer de nuevo.
“This Bitter Earth” fue compuesta por Clyde Otis y popularizada por la cantante Dinah Washington en 1960. Muchos años más tarde, el músico canadiense Robbie Robertson, fallecido en un mes de agosto que tanto recuerda a la tierra que colapsa con la temperatura, mezcló esta pieza con la obra “On the Nature of Daylight” del compositor Max Richter para la película “Shutter Island” (2010) de Martin Scorsese.
“On the Nature of Daylight” (“Sobre la Naturaleza de la Luz del Día”).
En esta pieza del compositor británico nacido en Alemania Max Richter (1966) grabada en 2004 para el sello Deutsche Grammophon también hay una tristeza contenida. Como en la canción “This Bitter Earth” hay una búsqueda de la luz desde la oscuridad más profunda, porque la noche siempre muere con el día.
Ansel Adams (1902-1984).
Este fotógrafo estadounidense muy conocido por sus paisajes, lo ha retratado todo con su cámara, las tierras áridas y amargas de Estados Unidos, pero también las personas que viven en ellas. Y lo hace sin alterar los motivos y sin manipulación alguna, con el blanco y negro y la profundidad de campo como dos características que siempre están presentes en su obra. Sus imágenes buscan la belleza, pero también la reflexión que aparece con la duda y que nos obliga a pensar y a reconstruir nuevos vínculos con el entorno que nos rodea.
El amor también se desvanece y se convierte en imposible. Transitamos por un lugar confortable que de repente es doloroso y amargo y nos reconstruimos conjugando la pena con la esperanza, porque sólo cuando el cielo está muy oscuro podemos percibir con claridad las estrellas. Con la música, las estrellas también se pueden ver.
Javier Ferreiro.