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Niccoló Paganini (1782-1840). El diablo toca el violín.

El gran violinista italiano estuvo a punto de ser enterrado vivo siendo niño cuando le dieron por muerto al sufrir un ataque de sarampión, pero, afortunadamente, se dieron cuenta a tiempo. Con cincuenta y ocho años y en su lecho de muerte, Paganini acariciaba el estuche de piel que contenía su célebre violín, regalo de un rico comerciante que cayó cautivado tras oírlo tocar sobre un escenario. Este violín fue fabricado en Cremona por Giuseppe Guarnerius y hoy en día se conserva intacto en el interior de una vitrina de cristal en Génova. Se le conoce como “La Viuda” y es una obra maestra de la laudería.

El gran compositor Gioacchino Rossini decía que sólo había llorado tres veces en su vida: la primera cuando besó por primera vez a su novia, la segunda cuando en una barca se le cayó al agua el pavo trufado que esperaba devorar en el almuerzo, y la tercera cuando escuchó a Paganini tocar su concierto para violín y orquesta.

Paganini era adicto al juego. Era tal su pasión por las cartas y la ruleta que abrió un casino en París, perdió una fortuna en la aventura y esto le curó de la adicción.

Avaro y jugador empedernido dejó una fortuna a su hijo. No obstante, Berlioz relata el siguiente pasaje ocurrido durante el estreno de su fantasía para violín y orquesta: “Cuándo terminó el concierto, Paganini, seguido por su hijo Aquiles, subió al escenario gesticulando violentamente. Ya había perdido completamente la voz, por lo que su hijo me hizo de intérprete: Mi padre desea asegurarle que nunca en su vida estuvo más impresionado por un concierto. Dicho lo cual, Paganini cayó de rodillas y me besó la mano. Al día siguiente, recibí un cheque por una cantidad suficiente para vivir muchos años”.

Niccoló Paganini fue conocido como “El Diablo” por su forma sobrenatural de tocar el violín..

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