En 1962, cuando Bob Dylan público su primer álbum, una lluvia de críticas cayeron sobre él y sobre su forma de cantar y aquella incipiente aventura musical que daba sus primeros pasos sencillamente fracasó. Johnny Cash, que en aquel tiempo ya era uno de los grandes músicos norteamericanos y grababa al igual que Bob Dylan para el sello Columbia, fue uno de los pocos que reconoció su trabajo y apreció el talento del jovencísimo cantautor de Minnesota.
La discográfica, que deseaba ver a Bob Dylan fuera de la casa, recibió un mensaje crítico de Cash: ¡dejadle hacer! En 1963, un año más tarde de este primer fiasco, Bob Dylan publicó el disco “The Freewheelin” que incluía canciones como “A Hard Rain’s A- Gonna Fall”, “Blowin’ in The Wind” y “Girl from the North Country”, obras que con el tiempo se han convertido en lo mejor de la cultura musical norteamericana de la segunda mitad del siglo XX.
A partir de este álbum, la carrera de Bob Dylan despegó y la intuición de los directivos de Columbia quedó como poco en entredicho.
Durante la década de los sesenta, Johnny Cash atrajo a Bob Dylan al mundo del country y, en 1969, este acercamiento se tradujo en la publicación del disco “Nashville Skyline”. En este álbum, Dylan incluyó de nuevo el tema “Girl from the North Country”, pero en esta ocasión cantada a dúo con Johnny Cash.
Esta canción habla del primer amor, de ese amor que nunca se olvida, del que guardamos en la memoria sentimental unido a las emociones juveniles y las confidencias recíprocas. Son amores que nunca se cierran del todo, quizás, porque casi siempre se interrumpen en el mejor momento.
En una ocasión, Johnny Cash llevó a su hijo John Carter Cash, cuando éste tenía muy pocos años, a un concierto de la Royal Philharmonic Orchestra (RPO) en Nueva York. Antes de que la música tomara impulso, le dijo: “atento, es la mejor orquesta del mundo”. Unas décadas más tarde, en 2020, cuando este niño ya era adulto, produjo un álbum de la RPO con arreglos orquestales de las canciones más conocidas grabadas por su padre, fallecido en 2003. Entre los temas que escogió para la ocasión, aparece de nuevo la grabación a dúo de “Girl from the North Country” del disco “Nashville Skyline”.
Esta versión arreglada con orquesta es la que escuchamos en el vídeo y, así, tal y como está, cantando uno y otro, juntos o por separado, con las voces y las guitarras de 1969 y los arreglos orquestales de 2020, renace con la fuerza y la frescura del primer día una canción que fue compuesta por Bob Dylan hace ya tantos años.
“Girl from the North Country”, forma parte de la banda sonora de la vida de todos aquellos que la apreciaron desde que fue compuesta a principios de los años sesenta o de los que, como yo, la conocimos unos pocos años más tarde, pero, para los jóvenes que la escuchan hoy por primera vez, también puede serlo, porque es una obra maestra de la música popular que nunca será olvidada.
Javier Ferreiro.